Porque soy contador
Y de vulgares modos
Y visto simplemente
Y si miro una estrella
O una flor,
La miro como todos,
“los versos no son de él –dice la gente-;
se los escribe ella”.
Así es, así es:
Yo soy la inútil hiedra
Enredada a tus pies.
Azules, verdes, rojos,
Tu los versos me das
En cubitos de piedra
De tus ojos.
Yo los armo, no más
domingo, 29 de agosto de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
domingo, 8 de agosto de 2010
A qué edad dejamos de ser niños?. Hoy me preguntaba eso.
Será cuando cumplimos 12, 13 años? Cuándo entramos en la adolescencia? Cuándo empezamos el colegio secundario?. Nosotras... cuando cumplimos los 15?
O a caso será cuando empezamos a tener ciertas responsabilidades? Responsabilidades como la facultad, un trabajo... no sé...
Pienso que es algo triste ir perdiendo de a poco esa inocencia, esa pureza que tienen los chicos. Esa dulzura y esa alegría... La energía para jugar y correr todo el día; en la escuela, en casa, con compañeros, amigos, vecinos, hermanos, primos y todo aquel que tenga ganas de divertirse.
Me da melancolía mirar atrás y ver como uno va dejando todo eso y va tomando decisiones para elegir ciertas cosas y descartar otras. Las preocupaciones que vamos teniendo, los problemas que a veces parecen adueñarse de nosotros, de nuestra mente, no permitiéndonos pensar en otra cosa más que en problemas. Las dificultades que vamos adoptando para todo, hasta para relacionarnos con los demás, cosa que antes no nos pasaba. Bastaba con acercarte a la ronda con tu juguete y comenzar a jugar.
Si algo es admirable en los niños es la pasión que ponen en el juego, no lo traicionan, no rompen las reglas. Tanta es la pasión, que pueden crear mundos paralelos y sumergirse totalmente en ellos, creyendo que realmente son "la mamá", "la hermana", "la hija" "el mejor jugador de todos", "el goleador", "el monstruo", "el ladrón", "el policía"... Tienen esa capacidad de interrumpir el juego por un rato (para tomar la leche) y luego retomarlo con la misma pasión con la que todo empezó.
Sería bueno que uno se maneje así en todos los aspectos y momentos de la vida, con esas ganas, ese compromiso, esa lealtad con que los chicos juegan.
Pero volviendo al principio...Cuándo deja uno de ser niño? Dejamos de serlo solamente por el hecho de crecer? O puede que todavía guardemos dentro algo de esa niñez?. Pienso que sí, que se puede crecer conservando a ese niño que una vez fuimos. Riendo cada vez que podemos, hasta que nos duela la panza. Juntándonos con esos amigos que al igual que nosotros tienen aun esas ganas de correr, de jugar a la popa, al gallito ciego y hacer miles de travesuras.
Para todos aquellos que siguen con ganas de jugar...Feliz día.
Será cuando cumplimos 12, 13 años? Cuándo entramos en la adolescencia? Cuándo empezamos el colegio secundario?. Nosotras... cuando cumplimos los 15?
O a caso será cuando empezamos a tener ciertas responsabilidades? Responsabilidades como la facultad, un trabajo... no sé...
Pienso que es algo triste ir perdiendo de a poco esa inocencia, esa pureza que tienen los chicos. Esa dulzura y esa alegría... La energía para jugar y correr todo el día; en la escuela, en casa, con compañeros, amigos, vecinos, hermanos, primos y todo aquel que tenga ganas de divertirse.
Me da melancolía mirar atrás y ver como uno va dejando todo eso y va tomando decisiones para elegir ciertas cosas y descartar otras. Las preocupaciones que vamos teniendo, los problemas que a veces parecen adueñarse de nosotros, de nuestra mente, no permitiéndonos pensar en otra cosa más que en problemas. Las dificultades que vamos adoptando para todo, hasta para relacionarnos con los demás, cosa que antes no nos pasaba. Bastaba con acercarte a la ronda con tu juguete y comenzar a jugar.
Si algo es admirable en los niños es la pasión que ponen en el juego, no lo traicionan, no rompen las reglas. Tanta es la pasión, que pueden crear mundos paralelos y sumergirse totalmente en ellos, creyendo que realmente son "la mamá", "la hermana", "la hija" "el mejor jugador de todos", "el goleador", "el monstruo", "el ladrón", "el policía"... Tienen esa capacidad de interrumpir el juego por un rato (para tomar la leche) y luego retomarlo con la misma pasión con la que todo empezó.
Sería bueno que uno se maneje así en todos los aspectos y momentos de la vida, con esas ganas, ese compromiso, esa lealtad con que los chicos juegan.
Pero volviendo al principio...Cuándo deja uno de ser niño? Dejamos de serlo solamente por el hecho de crecer? O puede que todavía guardemos dentro algo de esa niñez?. Pienso que sí, que se puede crecer conservando a ese niño que una vez fuimos. Riendo cada vez que podemos, hasta que nos duela la panza. Juntándonos con esos amigos que al igual que nosotros tienen aun esas ganas de correr, de jugar a la popa, al gallito ciego y hacer miles de travesuras.
Para todos aquellos que siguen con ganas de jugar...Feliz día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
