Muchas veces las personas terminan no siendo quienes creíamos que eran... Estamos seguros que por esas personas podemos poner las manos en el fuego ya que ellas nunca dejarían que nos quememos, pero un día,tristemente, nos damos cuenta que no es así.
Esa persona en la que confiabas ciegamente te traiciona, le contas algo y lo cuenta a los demás cual vieja chusma de barrio. Deja de transmitirte esa paz que sólo sentías cuando estabas con ella para hacerte sentir todo lo contrario, y pasás a estar incomodo, a sentirte raro...como quien dice, sapo de otro pozo.
Nos resulta un golpe extremadamente duro caer en la cuenta de quien es realmente el otro y lo peor es que él ni cuenta se da...